Luciano Ahumada - La Tercera
“La reciente decisión de Nayib Bukele de avanzar hacia un sistema de salud parcialmente gestionado por inteligencia artificial debiera encender más alertas que entusiasmo. La promesa de eficiencia es atractiva, pero en salud los errores no son abstractos: se traducen en diagnósticos omitidos, tratamientos tardíos y personas perjudicadas”.
“La incorporación de estas tecnologías es inevitable, pero suponer que resolverán déficits estructurales del sistema sanitario es, al menos, ingenuo. Sin transparencia, supervisión humana y mecanismos claros de rendición de cuentas, el riesgo no es solo tecnológico: es institucional. Modernizar no puede equivaler a automatizar sin control”.
